Chatbot con IA
Chatbot con IA para empresas: WhatsApp y web
Un chatbot que responde con información que has revisado, pide los datos que faltan y pasa la conversación a una persona cuando no sabe. En tu web o en WhatsApp. Lo probamos antes de publicarlo.
Qué puede resolver
Las conversaciones que hoy repites cada día.
«Que atienda a los clientes» no define su trabajo. «Que explique nuestros servicios y recoja las dudas que no pueda resolver» permite diseñar una prueba. Empezamos por una conversación concreta.
Preguntas frecuentes
Responder con información aprobada y derivar cuando falta contexto o aparece una excepción.
Datos para un presupuesto
Recoger medidas, necesidades o datos de partida para evitar llamadas y correos de ida y vuelta.
Filtrar solicitudes
Entender el motivo, pedir el contexto mínimo y preparar la oportunidad antes de que pase al equipo.
Citas
Identificar qué necesita la persona y ordenar el siguiente paso dentro del flujo acordado.
Incidencias
Pedir los datos que necesita el equipo y dejar cada caso preparado para su revisión.
Seguimiento
Consultar un estado cuando el proceso y las fuentes están bien definidos. Si no tiene acceso, lo dice.
Web o WhatsApp
El canal se elige por el trabajo que tiene que resolver.
Chatbot en tu web
- Encaja donde escribir resulta más cómodo que llamar.
- Ordena consultas y reúne información antes de responder.
- Deja al usuario revisar datos, enlaces e instrucciones con calma.
Chatbot en WhatsApp
- Útil cuando tus clientes ya te escriben por ahí.
- Recoge el contexto antes de que intervenga tu equipo.
- Conectarlo depende de la cuenta y las condiciones de la plataforma: lo comprobamos antes de incluirlo en el alcance.
Una misma lógica puede guiar los dos canales, siempre que las respuestas, los permisos y las vías de derivación se hayan validado para cada uno.
¿Tus clientes llaman en vez de escribir? Entonces lo que buscas es un agente de voz que atienda por teléfono. Y si necesitas que la IA haga tareas en tus herramientas, no solo conversar, mira los agentes de IA.
Cómo lo construimos
Primero, qué debe contestar. Después, el chatbot.
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Una base pequeña y comprobable
Elegimos un servicio. Resumimos qué incluye, dónde se presta y cómo se solicita, con fecha de revisión y una persona responsable. Cuando un dato cambie, esa persona actualiza la fuente. Nada de cargar de golpe documentos contradictorios.
- 02
Una batería de pruebas
Pregunta directa, dato ausente, fuera de alcance, petición de excepción y ambigüedad. Para cada una escribimos antes qué debería contestar y cuándo derivar. Un único acierto no demuestra que sea consistente.
- 03
Revisión antes de publicar
Que el visitante sepa cómo contactar con una persona, que las respuestas no inventen compromisos y que puedas revisar los fallos. Si recoge datos, definimos qué se necesita y cómo se gestiona.
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Las acciones, por separado
La prueba de texto no acredita que funcione una integración. Reservar, cobrar o cambiar un pedido requiere comprobar permisos, errores y resultado de cada acción.
Ejemplo
Una empresa de limpieza, en ficticio.
Información disponible: Ofrecemos limpieza de oficinas en Sevilla capital. Para preparar una propuesta pedimos superficie, frecuencia y alcance. El precio se comunica después de revisar la solicitud.
Pregunta: «¿Limpiáis una oficina en Sevilla y cuánto cuesta?»
La respuesta correcta confirma el servicio en Sevilla y solicita superficie, frecuencia y alcance. No debería incluir una tarifa, una disponibilidad concreta ni servicios domésticos que no aparecen en la fuente.
Con preguntas así se decide si el chatbot está listo. Son más útiles que una lista de funciones deseadas.
Un caso real · Le Parfum Secret
De la captación al trabajo del equipo
La web ya captaba interesadas, pero el equipo comercial necesitaba algo más. Conectamos la web de captación con un panel para organizar el trabajo de las vendedoras y un asistente dentro del área privada. El equipo conserva la revisión y la relación con cada persona.

Preguntas frecuentes
Antes de poner un chatbot en tu web.
¿Qué diferencia hay entre ChatGPT y un chatbot para mi empresa?
Un sistema bien implantado trabaja con tu información revisada, plantillas, límites de uso y procedimientos internos. Sabe qué puede contestar, qué debe preguntar y cuándo pasar la conversación a una persona.
¿Qué ocurre si no sabe responder?
Se diseña una salida segura: pedir contexto, registrar la solicitud o pasar la conversación a una persona según las reglas acordadas.
¿Puede conectarse con nuestras herramientas?
Depende de los sistemas, sus accesos y las conexiones disponibles. Lo comprobamos antes de incluir una integración en el alcance. Reservar, cobrar o cambiar un pedido se prueba por separado.
¿Qué datos necesita?
Solo los necesarios para completar el proceso definido. Antes de construir revisamos qué información se pide, dónde se usa y quién necesita acceder.
¿Requiere mantenimiento?
Sí: la información cambia. La propuesta deja claro qué seguimiento necesita, quién actualiza las fuentes y qué soporte está incluido.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El plazo depende del flujo, las fuentes, las conexiones y las pruebas necesarias. Después de estudiar el caso definimos fases y una estimación realista.
Cuéntame qué preguntas te hacen cada día.
Te digo si un chatbot tiene sentido, en qué canal y qué debería contestar primero.
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